Palabras a: Yeray

Es cierto que las palabras se las lleva el viento, se olvidan, algunas hacen daño, y otras te alegran el día; depende del humor en que se escuchen tienen un sentido u otro. Pueden pronunciarse con determinada intención o no, las puedes camuflar entre susurros para hacerlas más dulces, o las puedes producir sin reparo cuando se trata de una situación concreta.
En función de los labios responsables de su sonido serán agresivas, te acariciarán al recibirlas, te resultarán indiferentes, o te marcarán para toda la vida.

Hace apenas unas horas temíste que mis palabras se las llevase el tiempo al transcurrir éste, pero ahora de palabras, de fonemas, han pasado a quedar escritas, y los escritos, como las cicatrices, sobreviven al tiempo y a su causa.

Y ahora, ¿qué me dices? ¿Te parece ésta una buena forma de firmar, y de evitar que mis palabras queden transparentes en un rincón del reloj, entre otros muchos planes?
-DT-

No hay comentarios:

Publicar un comentario