Texto suelto: Una estrella en su piel, una flor

Sin atender a otra imagen que no fuese la suya, y sin apreciar muestra ajena de consideración por todo aquello que me rodeaba, y estimulaba inútilmente, procedente del exterior, deseé con todas mis fuerza que esa sensación de ingravidez no cesase nunca, y que su sonrisa se convirtiera, a partir de ese momento, en el faro eterno que me guiase hasta el final; siendo mi único mundo sus ojos, y su sonrisa, mi religión.


Y acudiré cada día a su llamada, mejorando el placer que me causa su imagen en mi recuerdo. Cerrando los ojos cada noche, siendo su olor el último pensamiento.


Busco un pequeño hada que tenga el antídoto a la euforia de sentirte latir junto a mi corazón. ¿Dónde hallaré el sueño a partir de ahora, si sueño soñando que rozo cada centímetro de tu piel de seda y cristal. Que envenena con tu dulce nostalgia los sentidos, y embriaga el sentimiento y la cordura hasta hacerme rozar la locura de tu melodía, y tu insaciable deseo ancestral?

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