ENTRE CLASES: Examen en día de huelga

Los estudiantes hemos coreado desde tiempos inmemorables la típica frase "¡No profe, que ese día hay huelga!!" cuando se planeaba un examen. Pues bien, en cursos desde primero de la ESO a cuarto... bueno, esa frase era lo suficientemente fuerte como para taladrar la conciencia del docente y pasar el control a otro día. Peeeeeeeeeeeeeeeero, en segundo de bachillerato parece ser que se acaba el chollo, y que, si el examen cae uno de los dos únicos días en los que se ha convocado una huelga en la enseñanza, mejor que mejor.
A todo esto, no se nos puede olvidar el contraataque del profesor para los alumnos que "intentan pasarse de listos" según parece ser que lo interpretan: "No podéis hacer huelga selectiva"; [[[[HUELGA - SELECTIVA]]]]. "Huelga" y "selectiva" no dirán nada a aquellos que no hayan sido estudiantes en... hoy, mis días (y para qué engañarnos: creo que el concepto ha perseguido a todos los estudiantes en la historia de la enseñanza pública, y no sé si ocurrirá igual en la privada), pero es utilizado como la mayor estrategia de control de un profesor hacia los alumnos.

En definitiva, que he soltado esta tontería de introducción para llegar a algo que ha ocurrido esta misma mañana en mi instituto, y que me ha afectado directamente:
A pesar de que para respetar el derecho a huela de los estudiantes, los centros educativos no deberían poner exámenes los días en los cuales se convocó huelga, en mi instituto lo han hecho (y además bien bien: tres exámenes en los dos días de huelga; ayer y hoy). Aunque no se lo crea nadie, cuando me levanté hoy a eso de las siete de la mañana, y tras haber estado estudiando hasta la una de la madrugada, no me acordaba NI POR ASOMO de la huelga estudiantil de hoy ¿Y qué he hecho? Seguir los planes que tenía pensados para esta jornada: estudiar toda la mañana hasta la 13:20 PM que era el examen (Filosofía, concretamente). Todo bien, el problema se dio cuando al llegar a clase unos minutos antes de tocar el timbre de final de clase, el resto de compañeros que habían faltado las horas anteriores (ya sea por estudiar, como yo, o por "huelga selectiva") me comunican que la hora que habíamos cambiado a un profesor para dejar el examen a última, se había dado de la asignatura del examen que teníamos a continuación, y como la profesora que nos examinaría vio que no estábamos algunos, hizo pública su intención de no dejarnos hacer el examen, si aparecíamos por clase a esa hora, porque si hacíamos huelga teníamos que hacerla todo el día, y no solo "cuando nos interesase".
En fin, que esperamos, llega la profesora con los folios en la mano y hace saber a "los de la huelga selectiva" que nos dejará hacer el examen, pero que seguramente no nos lo valide. Total, que después de comprobar (y esto va por una persona MUY MUY MUY en concreto) lo bueníiiiiiiiiiiisima compañera que tengo... nos da el examen, intento tranquilizarme tras la noticia de que casi suspendo sin opción, y... bueno, tras perder casi media hora (tiempo que he tardado en concentrarme y volver al sosiego propio de un examen para el que había estado estudiando más de doce horas casi seguidas) lo hice lo mejor que pude y me fui a descargar por ahí (y no precisamente música de Internet).

Sólo me queda darle las gracias a Fernando, que estaba tan o más preocupado que yo (y es el primero que me ha informado de todo lo sucedido), y... bueno, al resto de personas que deseaban que "los que habíamos hecho huelga ¡¡y selectiva!!" nos sancionasen, les deseo salud *Jajaja*

PELÍCULA LGBT: "Mi nombre es Harvey Milk" y lo que para mí conlleva.



"Mi nombre el Harvey Milk, y vengo a reclutaros."

¿Sabes de esas tardes en las que entras en colapso y necesitas desconectar de cualquier modo? Estoy segura de que sí, y eso es lo que he tenido que he tenido que hacer esta tarde. Recurrí a la película Mi nombre es Harvey Milk, y me sirvió para reflexionar bastante.
No sé si la conoceréis, o sabéis de qué va su argumento. Está basada en la vida de Harvey; éste hombre era activista estadounidense, y fue el primer político abiertamente gay miembro de la Junta de Supervisores de San Francisco. Tras varias candidaturas luchando por el liderazgo, resultó el candidato más votado para concejal del distrito de "Castro" -como él mismo nombró a las pocas manzanas que conformaron aquel pequeño barrio gay de apenas unas manzanas-, y cuando siquiera se había asentado y estabilizado todo, su mayor contrincante, Dan White, acabó con su vida atravesándole con cinco balas (joder, puedo precisar la localización exacta de cada disparo... pero... no sé... es doloroso...). Aquel día se formó una marcha en su memoria, y todos sabían que aquello, tanto lo que había conseguido como su muerte, marcaría la historia, que quedaría en la mente de todos. Y así fue.
 
Tras ver la película por... no recuerdo el número de veces que la habré podido ver a estas alturas. Pero esta vez ha removido algo en mi conciencia, algo que, a pesar de que siempre me hace reflexionar acerca de muchas cosas, no es como las demás veces.
Indagar en la historia que envuelve a la película, buscar toda la información que me ha sido posible, ponerme en el lugar de toda esa gente... ha hecho que quizá abra los ojos un poquito más -no sé si me estoy explicando bien-. Las personas que en ella aparecen -y cuando digo "en ella aparecen" no sólo me refiero a la película, sino a lo ocurrido en la vida real, a la gente que vivió aquello- lucharon, orgullosas de lo que eran, y con mayor o menor temor por las consecuencias, siguieron adelante para conseguir la meta que se habían propuesto: disponer de las mismas libertades y derechos que el resto de colectivos. Para ello arriesgaron cualquier cosa -Harvey sacrificó la relación que mantenía con su pareja de entonces por esa meta-, se defendieron cuando les atacaron, pero nunca dieron un paso atrás o se achantaron; siempre creyeron en ellos, y en los motivos que les llevaban a esa posición: eran personas, eran tan diferentes del resto como lo puede ser alguien que se decante por las gafas de pasta frente a las de montura descubierta.

Todo esto me ha surgido porque me consterno conmigo misma. Porque aún, y a pesar de que hace dos años que lo tengo claro, me sigo sintiendo culpable a veces por lo que soy; porque "no está bien" según alguien, y porque, a consecuencia del miedo que me produce su rechazo, o el decepcionarl@, me siento culpable de ser como soy.
Sé que algunos de los que estáis leyendo esto estaréis reprimiendo -si no lo habéis hecho ya- el impulso de pulsar la cruz roja y cerrar el blog. Del mismo modo que otr@s much@s seguís leyendo y pensando es normal sentir esto. O quién sabe qué puede estar pasando por esas mentezuelas... De lo que estoy segura es de que estoy orgullosa de lo que soy, pero no de cómo me siento por mi condición; y eso me crea mucha inseguridad ante cualquier cosa, pues es tal el sentimiento de inferioridad ante aquell@s que "lo hacen correctamente"...

Link de YouTube de un documental con los verdaderos testigos y amigos de Havery Milk, en conmemoración de lo sucedido y la relevancia de esta figura para con los derechos de las minorías: http://www.youtube.com/watch?v=6OBqz3K4Sm4