REFLEXIÓN DEL DÍA: Tetas are calling us...

Que levante la mano quien no haya sido sorprendido alguna vez por uno de esos anuncios en los que aparece una chica despampanante (nunca un hombre, ¡ojo! aquí se ve quién tira a lo que tira, y quién no), y después de dar a la famosa cruz roja, se le a abierto otra página con ¡cientos de chicas despampanantes!

Sí, vamos… ¿pretendas que me lo crea? Para empezar, no le das a cerrar, sino que te quedas un rato con el anuncio abierto, y no lo cierras hasta que llega alguien a tu habitación, y es entonces cuando lo cierras a la carrera, disimulando como un imbécil (y no lo digo solo por esa mano delatora que te rasca la cabeza). En segundo lugar, a TODO EL MUNDO le ha salido ese tipo de publicidad. Y en tercer lugar: no te esfuerces, que por mucho que alces la pata, aunque realmente seas el único bicho cibernético que nunca a visto tetas, culos, o las dos cosas juntas, no te voy a ver subiéndola -ésto no ha sonado bien-, así que no te esfuerces, que para mí, particularmente, no existes. Ergo: no hay nadie que se haya librado del anuncio.

Venga vale, que llevas tiempo pensando que estoy desquiciada perdida, u obsesionada con los culos y las tetas, una de dos. Pero esta entrada no ha nacido porque haya encontrado un nuevo anuncio de contenido, sino porque he descubierto algo mucho más… inquietante(?) que eso: a las tetas se las bautiza con nombres humanos; y lo mejor de todo (espero que me sepas guardar el secreto): ¡hablan! ¡las tetas hablan, y me han elegido a mí para demostrárselo al mundo! Si no me crees, mira:



No hay comentarios:

Publicar un comentario