REFLEXIÓN DEL DÍA: ¡Cómo hemos cambiado! (2014)

15 años // 2011 //  3º ESO
Pensaba que nunca iba a llegar (o que estaría mucho más lejos) el momento en que miraría atrás, inconscientemente, y, observando en el tiempo la evolución, me percatase de lo muchísimo que he cambiado desde el inicio al final del instituto. A día de hoy (15 de Junio), faltan dos días para que cumpla dieciocho años.

Mi metamorfosis de "cuerpo de niña" a "cuerpo adulto" empezó hace tan solo siete años, y digo tan solo porque fue ayer cuando sentía ese miedo, hoy nostálgico, a lo que todos llamaban SECUNDARIA. Cuando somos pequeños no nos enfrentamos a la educación secundaria como lo que es (el "susto" que nos encamina a la decisión de nuestro futuro), si no que es algo más encaminado a la "preocupación social"; y me refiero con esto a la gran duda que, por lo menos a mí, tortura nuestra inocente mente durante las vacaciones de verano: "¿Qué voy a encontrarme allí? ¿Cómo será la gente? Y ¿cómo me tratarán/recibirán o encajare?". Que hoy recuerdo y me sacude la nostalgia más bobalicona y tiernuca del mundo.

Cuando llegas a aquel centro, enorme y con todos los pasillos iguales, te sientes lo más insignificante (ya te han avisado de "lo grande" que es la gente, y de las novatadas *¡AY... TEMIDAS, QUE NUNCA LLEGARON!*) Así que vas por los pasillos como si fueras un conejillo perdido: entre que no te conocías nada, y que como se te cruzase una clase de "los mayores" te cambiaban tres veces tu dirección y arrastraban. Total, que ibas con más ojos...

Qué mayores y responsables éramos, ¿verdad? Hoy recuerdo con ternura lo fantásticos que éramos, lo fácil que pasábamos de una cosa a la otra, y lo que nos afectaba "lo mala" que podía ser la gente ¿eh...? (¡Un comentario al salir a la pizarra podía arruinar el día de muchos!).
18 años // 2014 // 2º Bach.

No cambiaría ni borraría ninguno de esos años. En aquel tiempo, nada que nos pasase lo veíamos lo más fatal que ha nadie, nunca en el mundo, podía pasarle. Pero hoy... hoy, después de todo lo que llevamos a la espalda, y de todo lo que nos queda por cargar, echo la vista atrás y sonrío por lo críos que éramos (porque sí, no éramos más que unos niñatillos que se creían hombres/mujeres, dispuestos a tumbar de con insulto a una multitud), y me asombra ver cómo esos críos se han convertido en lo que ahora somos, en lo que hoy soy.

Los años han ido pasando. Hay gente que ha cambiado más o menos que otra. Nos han marcado muchas otras, y otras tantas (que se suponen importantes) las hemos pasado o superado sin problema, como han de transcurrir el resto, y cuyos obstáculos tenemos que afrontar como hacíamos de pequeños (no, no es a palos y tirando de nuestro mejor arsenal de palabrotas), sino quitándole importancia y centrándonos en lo verdaderamente importante de cada momento; unos mejores y otros peores, pero ¿quién somos, sino luchadores en lo nuestro? :)

-DT-

1 comentario:

  1. Ante todo, felicidades atrasadas ;). En segundo lugar, echando la vista atrás (y como una tiene ya los treinta, hay bastante sobre lo que reflexionar) veo mi época de colegio la verdad es que es una época extraña, con sus buenos y malos momentos. Quizás cambiaría cosas, o quizás es que tras los año lo veo desde otra perspectiva, porque la edad y la experiencia hacen mucho, pero sin duda esos años te definen en buena medida.

    Pero en ningún caso los echo en falta ni volvería a ellos. Al final, sólo por la gente que realmente te importa haces el esfuerzo de seguir en contacto con ellos. Del resto, son sombras que se irán difuminando.

    Besitos :)

    ResponderEliminar