Desvariación: Lo "patético" de ser gótico

Aprovecharé una anécdota para hacer una pequeña... crítica(?) a algo que me ha pasado un gran número de veces, de diferente de forma y en distintas situaciones, pero creo que, dándole el toque de humor que le corresponde (puesto que no puedo evitar recordarlo y sonreír sarcástica), puede ser... no una lección (sería absurdo denominarlo así), pero sí algo de lo que podrían aprender algunos, y ejercer como anécdota divertida para otros (como aquí, una servidora).

El espectáculo comienza en 3, ...2, ...sonríe y ...¡acción!:

Todo comienza cuando acudes, como cualquier otro ciudadano, a hacerte un análisis de sangre al ambulatorio. Nada extraño hasta ahora, ¿verdad? Pues verás... ¡Jains!
Por sistema (no te creas que lo hacen porque les importe que te caigas del taburete y te abras la cabeza con el borde de la mesa); intereses aparte, la enfermera te “recomienda” (en seguida sabrás el por qué de las comillas) que cojas aire, apartes la mirada, y que intentes pensar en algo ajeno al momento del pinchazo. Y te estarás preguntando, ¿qué pasa con todo esto, nunca te han sacado sangre? El quid de la cuestión está en que yo miré, aparentemente no inhalé una cantidad de aire acorde a la situación, y además le pregunté la utilidad de la sustancia química del fondo de uno de los tubos.
La enfermera hizo un comentario referente a lo que yo hacía, me contestó a la pregunta, y observé cómo no me quitaba el ojo de encima en todo momento (aún cuando cambiaba un tubo por otro). ¿No te duele? Eres fuerte; me dice con cierto tonillo; entonces la sonrío (por no hacer el vacío al comentario), y cuando giro la cabeza para coger el móvil que había empezado a sonar me vio los piercings de la oreja, y entonces me soltó la maravillosa joya: Claro, estaréis más que acostumbrados, ¿también tienes tatuajes?; ¿Por qué lo dices? la pregunté, y la respuesta no es otra que: No, porque como no te dolía... la gente como t... No, que decía que como llevas piercings estarás acostumbrada a los pinchazos.

No sabía si tirarme del taburete y revolcarme o simplemente asentir con una sonrisa de imbécil perdida. Total, que apuesto cualquier cosa a que si eso lo hace (lo de “estar acostumbrado” según ella) el resto de people de la sala, el comentario siquiera se la hubiese pasado por la mente, ¿no crees? En este caso, la “insensible” a la que extraía sangre era gótica, y por ello... ¿cómo decirlo de la forma menos... tosca posible? Ah, sí: como era gótica me gustaba ver la sangre que salía de mi brazo a través de un catéter transparente, justo antes de caer a un tubo de muestras y mezclarse con la sustancia anticoagulante; y por cierto, que no se olvide: todo esto lo contemplaba mientras NO SENTÍA ABSOLUTAMENTE NADA, porque como apenas hacía seis días que me había hecho el piercing, y seguro que llevaba tatuajes hasta en el cielo de la boca, pues claro, un pinchacito de nada no me supondría mayor molestia que el ayuno con el que había tenido que subir esa mañana a las ocho y media. Si lo llego a saber grito, me revuelvo, maldigo a sus antepasados y me arranco la aguja como si estuviera rellena de agua bendita (para quien aún no lo sepa: los góticos nos quemamos, cuán vampiros, si entramos en contacto con el agua bendita), …¿qué me olvido? ¡Claro! ¿Cómo no me he acordado de ello? También tendría que haber salido volando por la ventana, no antes de haber matado a todo el personal médico presente en la sala de extracciones, de un bocado en la yugular (por aquello de reponer la sangre que había dejado en los tubos previamente) ¿No? Sí, eso hubiese estado bien... (o al menos eso hubiese hubiesen querido ellos) ¡Juas, juas!

P.D: Lo “patético” de ser gótico no es más que la parodia exagerada de un día en el que fui a hacerme un análisis (es decir, basado en hechos reales); y... digamos que el final es... embrutecimiento virtual al -23% de cordura.

En fin, tómate las cosas con humor, que sin risas no seríamos ni la mitad de lo que muchos tenemos (:

No hay comentarios:

Publicar un comentario