PIERCINGS ☥antes y después de perforar☥

Para alguna gente: una forma de vida; para otros: una ordinariez de lo más desagradable. Pero si hay algo en lo que coinciden ambos bandos: un piercings perfora tu vida hasta el último día.
Hay quienes consideran que te condiciona la vida el ir con determinados adornos a la hora de una entrevista de trabajo, etc; no todo el mundo tolera las mismas cosas, y eso, a la hora de decidir si te vas a hacer un piercing, hay que considerarlo.Otro detalle que hay que tener en cuenta, es la localización de la perforación en sí. No es algo tan determinativo como un tatuaje, obviamente, puesto que puedes optar por una pieza u otra, y conseguir que el piercing no te “encasille” a los ojos de quienes se fijen en ello. Por ejemplo: si te perforas en la oreja (con indiferencia de en qué zona de ésta sea), a medida que pase el tiempo puedes cambiarte el pendiente según la situación; me explico: te lo hicíste en la adolescencia, y en aquel momento se llevaban los pendientes de colores fuertes con forma de dado. Ésto no resulta problema alguno, pues cuando seas adulto (reincido tanto en la edad adulta por el tema del trabajo), o cuando pase esa moda, te lo cambiarás por otra nueva tendencia, y asunto solucionado. Pero ¿qué ocurre si en lugar de perforarte, tu decisión fue hacerte un tatuaje de una estrella (puestas muy de moda hace algún tiempo), o de una calavera (ya que te dio por marcarte de este modo de adolescente, cuando necesitabas expresar -X- corriente de pensamiento)? Pues que no te queda otra que, si te lo has hecho en un lugar discreto (algo en lo que no siempre pensamos) tratar de disimularlo con la ropa; y en el caso de que ocupe una parte del cuerpo siempre visible, habría que recurrir a una clínica para deshacernos de aquel arrebato de libertad y creatividad tan arriesgado ←- En cursiva para que lo leáis con todo sarcástico y en clave de humor.

P.D: ESTOY A FAVOR DE LOS TATUAJES y todo tipo de modificaciones corporales, ¡que conste! No quiero malentendidos; por si los acasos... *giño un ojo*.



Antes que nada, ¿sabías que, en la antigüedad, los piercings determinaban a cada persona en un grupo o estatus social u otro? Según el número, el tamaño (en este caso de las dilataciones), y los pendientes (número, material y tamaño de la pieza elegida) indicaban si la persona era noble, burgués, perteneciente a la clase baja, o esclavo; así como el nivel de conocimientos y el grado de sabiduría que poseía el individuo: piercings, tatuajes y dilataciones conformaban un baremo social y cultural.

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